Montse Estruch

Montse Estruch, jefa de cocina y propietaria del restaurante El Cingle, en Vacarisses, Barcelona; fue, en la historia de la gastronomía moderna española, la primera mujer en recibir una estrella Michelin.

Su currículum profesional es extenso a la par que sorprendente. Seminarios, tutoriales, programas de televisión, banquetes, cenas. Se formó en la Escuela de Hostelería de Barcelona, y bajo la tutela de algunos de los mejores restauradores del mundo como Ferrán Adriá o Juan María Arzak y Martín. Se confiesa enamorada de nuestras islas, nuestro recetario, pero sobre todo, nuestros productos.

Poder decir que entre mis amigos está Montse Estruch,es una de las riquezas que como ser humano atesoro. Nos conocimos por intuición, por esa intuición que hoy día nos da como posibilidad las redes sociales y ambos somos amantes de la gastronomía,un claro amor que compartimos. Llena de entusiasmo, de energía, Montse logra influir de manera muy especial en las personas que la rodean tanto en su día a día, o sea ya por algunas pocas horas que tengas la suerte de tropezar con ella en los caminos de la vida.Una mujer, para mí, siempre se relaciona con flores y ella las hizo parte de su cocina, inundó El Cingle con flores, la gente deslumbraba con sus rostros en las mesas del restaurante al poder combinar flores con carnes y pescados, era algo maravilloso, mágico.

Por cosas del destino empezó con la flor del Saúco y, esta fue la excusa para seguir ahondando en los sabores y aromas que estas aportaban a sus platos. Definitivamente cocinar es un acto de amor y, hoy día son pocos los que ejercen esta profesión bajo esta premisa, cocinar es poder llevar un poco de felicidad y regocijo a tus comensales, sean estos amigos, clientes o tu familia y les puedo asegurar que Montse lo entiende así, sus platos te lo dicen desde la parte visual como en la parte gustativa. Estruch ha demostrado que sin estrella brilla, que hay Cingle para rato y que aquel camino culinario que comenzó con apenas 13 años, ha dado, da y dará mucho que degustar a todos los amigos y comensales
que de una manera u otra hemos disfrutado de su aderezo humano en sus fogones.

Por: José Garavito
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