Lilibeth Martínez

En todos estos años que he trabajado en el restaurante La Cúpula, son muchas las personas que me ha tocado conocer, en mis inicios, unos como compañeros de trabajo y otros ya como jefe de cocina. Y si bien es cierto que uno siempre espera que las personas tengan tu misma pasión por la cocina, tengo que decir que no todos llegan con ese ingrediente a trabajar en un restaurante.

Lilibeth (Lily), tuvo un encuentro fortuito, como dice ella, con la cocina. Don Carlos Gamonal se encargó de inyectarle una buena dosis de pasión, razón de más para decir hoy día, que aquel encuentro no fue fortuito, sino que pudo encontrar su camino profesional.

Es una cocinera con esa chispa tan necesaria para ser capaz de seguir cualquier receta y ejecutarla a cabalidad. Detallista, organizada, creativa, capaz de inventar una muy buena receta con cualquier producto, muy completa como cocinera.

En estos años de compartir fogones, Lily ha entendido mi cocina, y yo he entendido como lograr hacer un engranaje con una profesional que sigue en evolucionando, buscando la excelencia y eso le garantiza un buen futuro en esta dura profesión.

Tener la consistencia necesaria para estar horas de pie en una cocina no es fácil, trabajar con la presión que nos llega de la sala, no es fácil y con estos dos acelerantes, buscar la excelencia, no es fácil.

Para ella es importante el éxito del restaurante y esta conversación es una constante en nuestros descansos, por que en la gastronomía, el éxito de uno es el éxito de todos. Lily no solo es parte del equipo, es pieza fundamental del engranaje.

No puedo cerrar estas palabras sin decir que su presencia en este magnífico libro es más que merecida y que estoy seguro que será seguido de muchos más reconocimientos.

Por: Rubén Cabrera

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