Beatriz Bello

Cocinera por vocación; a finales de los noventa abandona sus estudios de Bachillerato atraída por el mundo de los fogones, e inicia el Ciclo Formativo de Grado Medio de Cocina en el IES San Marcos de Icod de los Vinos. Después de dos cursos obtiene la titulación de Técnico en Cocina que, complementa con una breve estancia formativa en escuelas de hostelería de Emilia Romagna (Italia), cursos de especialización en pastelería y postres de restaurante y congresista en el Fórum Gastronómico de Santiago de Compostela; todo ello a la vez que se inicia en el mundo laboral, realizando prácticas formativas en el restaurante Casa Juan (La Matanza), propiedad del popular chef Klaus Frind, donde prolonga su estancia un año y empieza a forjarse su carácter y personalidad como cocinera.

Su siguiente destino es el restaurante El Duende (Puerto de la Cruz), del prestigioso chef Jesús González, establecimiento que, a principios de este siglo, es la referencia culinaria en Canarias y don-de se acerca por primera vez a la cocina de autor. Terminado este periodo, sus inquietudes la llevan a trabajar en la cocina de hotel: a esta etapa corresponde su estancia en el hotel Garoe (Puerto de la Cruz) y sobre todo en el Hotel Escuela de San-ta Cruz, donde tiene la oportunidad de desarrollar numerosas jornadas temáticas de cocinas étnicas, así como de confeccionar diferentes menús degustación junto a grandes chefs del momento como, Montse Estruch, André Bonnaure, Miguel Márquez i Moya, Abraham García, Andoni Luis Aduriz, entre otros. Esta larga experiencia de más de ocho años la enriquece enormemente y posteriormente, será clave en el desarrollo de su personal forma de en-tender e interpretar la cocina.

En esta etapa de estabilidad laboral -y tras insistir durante varios años-, se ilusiona con un pequeño, pero atrevido proyecto: la posibilidad de ser jefa de cocina y desarrollar libremente sus conocimientos en un restaurante que partirá de cero, con la única exigencia de la propia rentabilidad del mismo. Con algunas semanas de retraso, poco personal, muchas deudas y con la propia jefa de cocina re-matando los últimos detalles de la obra, el día 5 de febrero de 2011 se inaugura Ardeola, en Garachico. Un coqueto restaurante de ocho mesas frente al mar que mantiene su nombre de siempre, con una cocina renovada, aunque concebida para sobrevivir en plena crisis; tradicional y con algún guiño de modernidad. En definitiva, una propuesta que planteamos en ese momento para diferenciarnos de la competencia, pero con unas expectativas de desarrollo personal sin límites.

Duros meses de trabajo consolidan el negocio y, paulatinamente, a lo largo de estos primeros años, la cocina de Beatriz evoluciona a una carta personal.

Cada temporada se eliminan platos comerciales que no reflejan nuestra forma de entender la gastronomía y se crean recetas más conceptuales y de mayor nivel gastronómico, hasta llegar a la actualidad: ocho años después, Ardeola se convierte en un restaurante cuya clientela nos permite hacer lo que nos gusta y en el que Beatriz, desarrolla una cocina donde el producto cercano es el protagonista, creando recetas inspiradas en todo tipo de emociones: deconstrucciones de recetas tradicionales, platos inspirados en el paisaje, fusión e influencias de otras gastronomías, trampantojos divertidos, etc. Valiéndose de todos estos recursos, logra recetas donde lo relevante es el sabor, verdadero protagonista de una cocina colorista, de cocciones perfectas, buscadas texturas, técnica depurada y delicados aromas, sin renunciar a las técnicas más vanguardistas que convierten sus recetas en equilibrados y sofisticados platos.

Por: Ángel Muñoz Garriga
error: Contenido protegido por Copyright©