Ágata Da Costa

Con su visión más innovadora y la pasión por los productos sostenibles de nuestro territorio, Ágata crea, y se recrea, con propuestas que combinan tradición e innovación, así como recuerdos asentados en su delicada forma de entender el paisaje que la rodea.

Ágata y yo nos conocimos en nuestra época de estudiantes de gastronomía en el Hotel Escuela Santa Brígida, en Gran Canaria. Era el año 2011, yo terminaba mi segundo año de formación de Ciclo Medio de Gastronomía y ella empezaba la primera promoción de Ciclo Superior de Dirección de Cocina.

Ese año estrechado lazos profesionales y lazos de amistad por nuestra común visión que tenemos de la gastronomía. Pasaron los años y nuestra amistad siguió creciendo al igual que su compromiso y su pasión por la gastronomía. En ese tiempo Ágata ya se hacía un hueco en las cocinas del Mesón El Drago de Carlos Gamonal, uno de los restaurantes con mayor prestigio de las islas y el primero en obtener el tan ansiado reconocimiento de la guía roja.

De allí pasa a llevar las riendas de GastroMag, restaurante ubicado en el auditorio de Santa Cruz de Tenerife, donde empezó a desarrollarse como jefa de cocina y pudo empezar a dar rienda suelta a su filosofía de cocina. En lo que denomino el año de Ágata, gana el Primer Premio de Bocadillos de Autor en Gastrocanarias y al año siguiente, el Primer Premio de Sabores del Norte; concursos en los que demuestra su buen hacer y su poder creativo. Este año volvimos a reencontramos de nuevo después de nuestras andadas para unirnos a Mojo Picón; Asociación de cocineros, reposteros y panaderos, donde seguimos desempeñando nuestro trabajo de manera conjunta para diferentes eventos, apoyándonos en la gastronomía canaria como bandera y desempeñando una labor ardua a la par que bella.

Siempre con mucho coraje, amor y cariño, que son cualidades destacadas que compartimos y que nos identifican. Ágata es sin duda, una cocinera de vanguardia, pero sin olvidar sus raíces. Una cocinera de pasión, corazón y alma, gracias a eso podemos decir que se ha convertido en una de las máximas exponentes de este arte efímero que llamamos cocina.

Por: Abraham Ortega
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